Soy pena de vacío de silencio angustiante, de espera sin realce de miradas caídas por la desesperanza.
Soy alma de grumetes en habitaciones selladas por espermas guardianes del alcohol mohido de traiciones fulgurantes y frescura de lepra y verdores de escorbuto.
Soy llanto de lluvias de montañas empinadas por placas frágiles, de noches soleadas de días y de días de estrellas.
Soy espera en el llanto de mi alma en pena, repleta de vacío, callada de alcohol, sincera de deseos y tenaz de volver.
Soy muerte mi amor, soy muerte de espera. Soy muerte de negar otra mirada, muerte de abeja que no busca otra flor, muerte de silencio despacio traslucido en copa de arboles por donde nacen las alas que planean tu nombre. Muerte de raíz clavada en pecho a la búsqueda de sangre, alimento y color para esta flor que ya te daré.
Soy verdad. Soy sentido de lazarillo y has de poder confiar en mi.
Soy mirada, oír de tu gusto y sentir de aroma que aun huelo cada noche junto a mi sueño.
Soy dulzura de hierba seca para guardar el tuyo, de techos de estrellas, de ventanas de viento y lavabos de rió. Soy almohada de roca, así tan blanda como nunca para ti, veras mi corazón.-