La Paz, Bolivia. Día 3

Hoy nos hemos despertado a las siete de la mañana. Luego de una ducha bajamos a desayunar y luego salimos del hotel rumbo a la zona de Villa Fátima, lugar desde donde salen los buses que nos llevarían hasta la cumbre, a unos 4600 m.s.n.m, lugar desde donde partiría el descenso por la carretera, primero asfalto y ya luego de tierra.

El autobus nos cobro 20 Bs. a cada uno y tardo mas de una hora en salir. Según la política, el bus no arranca hasta que se hallan llenado todos los asientos. Una vez que se consiguio eso, nos subimos y un agradable aroma, mezcla de cuerpo y comida, nos recibió con una bofetada en el rostro. Estabamos listos para partir. Un viaje corto de nos más de una hora hasta la cumbre pasando por paisajes netamente altiplánicos bastante hermosos.

Una vez en la cumbre descargamos las bicis y nos alistamos para bajar. Hacia un poco de frío pero nos abrigamosbien y cero drama. Las ganas de bajar nuevamente por esta carretera me tenian ancioso. Luego de una foto de rigor comenzamos la aventura.

Los primeros 12 Km por asfalto fueron sin problemas. Solo disfrutar de la vista y de la velocidad pegandote en el rostro. Por el camino, encontramos a turistas que tambien hacian el recorrido pero guiados por una agencia que les habría cobrado unas 20 veces el valor por el que nosotros haciamos la experiencia. Pehdeores.

Llegados a la carretera antigua, comenzaba la parte mas emocionante del recorrido. Un camino lleno de curvas con una muralla a la derecha y un precipicio, de unos cuantos cientos de metros de altura, por la izquierda. Lo mejor, ser precavido pero sin sentir miedo. En un principio me había planteado bajar tranquilo, pero andar despacio es algo que no hago siquiera cuando voy en bici a comprar el pan en mi casa, y vamos, estabamos en las carretera de la muerte asi que no quedaba más que bajar a fondo y frenar a tiempo. Afortunadamente logramos sobrevivir a la mejor parte del camino sin fallas mecánicas más que una en la cadena de la bici de mi amigo. La última parte del trayecto contemplaba un ascenso de siete kilometros por camino de piedra, lo que sumado a la altura y el calor reinante en el Valle de los Yungas, hacia de ello una experiencia verdaderamente matadora. Finalmente llegamos a a ciudad de Coroico a eso de las 3 de la tarde, con ganas de beber una cereveza y comer algo.

El regreso fue lo mejor. Luego de quedarnos sin billetes de autobus para regresar esa misma tarde a La Paz, decidimos preguntar a alguna de las agencias turisticas si nops podian traer de regreso, cosa que funciono a la perfección. Luego de un viaje de tres horas en un furgon con las bicis en el techo, llegamos a La Paz sanos y salvos.

Ducha, comida, una cerveza y a dormir.

Luego subiré más fotos, pasa que este computador anda a pedales!!

Advertisement

Una respuesta hacia “La Paz, Bolivia. Día 3”

  1. .ke geniallll!! lleva kuidao lokito!! jajajaja

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.